De entre los compañeros de piso hay uno que destaca...por guarro; porque eso no es ser sucio, ni un poquito dejado; aunque él me dijo una vez que "su nivel de tolerancia ante la suciedad era más elevado que el mío", a lo que yo le respondí que era un guarro. Y no le dije lo que pensaba de una familia que deja que un ser así salga al mundo a compartir vivienda con otros seres humanos por temor a que fuera huérfano y/o hubiera surgido de debajo de una col. La criatura en cuestión era de sexo varón, de edad veinticinco años y de profesión programador informático, y trabajaba haciendo juegos. Una vez haciendo gala de la hipocresía y la exquisita educación que adquirí en un internado suizo, le pregunté, como si me importara:

-¿Y de qué son esos juegos?- pensando que a lo mejor eran sobre como dejar el cuarto de baño sucísimo, aunque cuando entraste estaba limpio, sobre como no bajar nunca la tapa del WC, etc.

           Y me dijo:

-No puedo decírtelo por que he firmado un contrato de confidencialidad.

¡¡¡¡¿¿¿¿????!!!!

            Eso lo decía un tipo que no sabía ni barrer. Ni lavar un plato. Ni quitar el polvo . Ni poner una lavadora. Y que en casa iba ¡en batín! hasta que lo vi yo pensaba que esas prendas sólo se hacían para los actores de la BBC.

             La lavadora se merece un punto y aparte, en aquella casa había una lavadora "de las de antes", tiene para poner el detergente y el suavizante, tiene la rueda con los programas (todo el mundo ponía el 4, siempre, era el primero sin prelavado) y tiene un botón. Seguramente también tiene 35 años porque no se estropea nunca, así que es de antes de esta ley de ahora que hace que ningún electrodoméstico dure más de 10 años, 12 como mucho, porque sinó lo acusan en la General Electric. Y hablo en presente porque aunque hace años que dejé esa casa estoy segura de que sigue funcionando. La tirarán para poner una más nueva que se estropeará enseguida, pero ella seguirá lavando perfectamente.

           El chico que alquilaba las habitaciones le explicó al informático el "complicado" funcionamiento de la lavadora:

-Metes la ropa por aquí, cierras la puerta, pones el jabón aquí, le das la vuelta a la rueda hasta que queda el cuatro arriba, aquí donde está el punto ¡Y aprietas el botón!

             Ay amigos, en ese momento, en la teoría, parecía sencillo. Pero cuando llegó el momento de práctica, estaba el pobre informático inerme frente a la ¡lavadora!, esa máquina tan complicada. Y entonces el informático llamó a mi puerta ¡Y yo odio que llamen a mi puerta para preguntarme memeces! Y me dijo:

-Perdona, ¿puedes ayudarme? Es que no me acuerdo de cómo funciona la lavadora-.

           Haciendo gala de hipocresía, y de mi master en Oxford,  digo:

-Claro-. Y repito el rollo de antes. Y entonces él dice:

-¿Te puedo hacer una pregunta?-.Lo miro suspicazmente y le digo que sí, puede.

-Es que aquí abajo, en la rueda pone centrifugado ¿Eso qué es? -. Yo lo contemplo incrédula, pero decidida a que mi buena educación prevalezca. (Música: I will survive).

-¿Te acuerdas de la fuerza centrífuga?, pues el tambor de la lavadora da vueltas muy rápido, así expulsa el agua y por eso la ropa sale húmeda de la lavadora, y no chorreando.

-¡Ahhh!- me miraba como si yo le explicara algo increíble- ¿Y que quiere decir aclarado?.

           Le contesto que la lavadora coge agua limpia para quitar el jabón de la ropa y lo miro deseando que todas sus dudas estén 'aclaradas' y poder huir a mi cuarto. Entonces él abre la boca una vez más y mete la pata hasta........ahí, diciendo:

-Es que vivimos en un mundo machista.

           ¡Ah no! Por ahí sí que no paso, esa es una excusa de la peor calaña: sí soy un inútil pero no es mi culpa... es que el mundo es es así, machista y yo no podía acercarme a una lavadora, ni a una plancha, ni a una escoba porque llegaban los federales y me metían en Sing-Sing.

            Y se me subió lo vasco y lo mexicano a la cabeza y le dije:

-Ahí te equivocas. No vivimos en un mundo machista. Vivimos en un mundo dual, en el que hay gente que vive en un mundo machista como tú y gente que no vive en él como yo, que te considero perfectamente capaz de poner una lavadora.

             Y me fui a mi cuarto dando un portazo.