Aquí, como una estúpida... Esperando a que suene el teléfono, que por lo menos el desgraciado hijo de puta este, si me pone los cuernos, podría llamar para decir cualquier excusa, o sin excusa. A estas alturas del partido unos cuernos más o menos no me importan en lo más mínimo, pero me preocupo cuando se hace tarde y no llama. Ay Dios, que igual ha tenido un accidente.