Con este poema acabo con el tema del DF. Creo que el tema de la ciudad escondida debajo de la otra ciudad, debajo del smog...ahí está, esa es mi memoria.

CONDICIÓN DE LA CIUDAD

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Pero si la quieres ver a fondo,

si la amas en verdad,

quítate la mascarilla de oxígeno y ven conmigo.

Aquí su verdad antigua permanece,

aquí tiene asiento el amor y el heroísmo,

aquí se palpa el rostro que asustados escondimos.

El movimiento natural borró nuestra memoria,

por eso está quieta

y no encajará nunca en lo que pueda comprenderse.

Lo que quedaba era una parte mínima;

con grandes cantidades de hierro la cubrimos,

la escondimos del tiempo, y lo logramos.

Pues más que arquitectura son estos viejos edificios,

estas plazas huidizas no son para reunirse,

cosas peregrinas hay en los mercados por la noche.

Y la sal que negamos nos escuece la piel,

nos hincha el hígado, nos roe la lengua,

nos llena de la malaventura.

Entonces una fiebre privada nos ocupa,

y cada quien en su lugar se quema

y la vergüenza nos esconde la boca.

Para asustarse, para salir huyendo

son lñas norias ocultas de doonde el recuerdo saca

cubos de voces ya podridas.

Qué dudosa resulta ya entonces la voluntad del hombre,

parece que el juego estuviera ya a punto de acabarse;

ya los apasionados echan su resto en el tapete.

Y la burla desciende de las nubes,

una burla grande, sucia y estorbosa,

dañina al corazón como una estafa.

Sí, en verdad no hay límite,

aunque más nos prodiguemos con la muerte

más vivimos; qué siniestro.

Mas la negra veracidad urbana nos aplasta,

caemos má expuestos a la dicha

y más y más nos nos atrofiamos.

Así es la poca noción que tiene el inocente

y no hay libro que enseñe

porque carece de verdades la sencillez de la ciudad.

Pero si la quieres ver a fondo,

si la amas en verdad,

quítate la mascarilla de oxígeno y ven conmigo.

Alejandro Aura.