Hoy me desperté con la sensación de que anoche había bebido demasiado, primero abrí un ojo y luego otro pensando "que esté sola, que esté sola, que esté sola,..." en la cama no había nadie, buena señal. Pero se oía el ruido de la ducha, mala señal. Joder, podría haberse ido a su casa y así me evitaría el problema que tengo ahora...Estuve hablando con dos chicos en la barra, no, eso fue demasiado pronto; bailé con un chico de Girona, no, ese tampoco puede ser; al salir de la disco besé a un inglés, pero él y su amigo se fueron a su hotel. ¿Con quién me fui a casa?¿Pasó algo? Dios, si pasó algo no me acuerdo y tampoco me acuerdo de cómo era, ni de cómo se llamaba. De repente oigo la voz de mi madre:

-Mari ...¿Estás despierta? ¿Quieres un café? ¿No se te habría olvidado que llegaba hoy por la mañana? Me he duchado por que me dan un asco esos trenes... Nena, levántate. Ya son las 10.

           Dios es aún peor que lo imaginado, llegué a las 8, son las 10 y en mi casa está ese ser que hace siempre las preguntas de tres en tres. Dios ¡Qué resaca!