En muchas ocasiones las relaciones hombre-mujer se rigen por el tópico, yo creo que incluso los que intentan salirse de lo establecido caen en nuevos lugares comunes o en ese lugar común de ser "diferente e interesante". Y no hay circunstancia más típica y tópica que el momento del compromiso, pues se supone que el tipo debe pedirte que te cases con él. Hay una escenografía clásica, que no falla: "Cena en el Restaurant", no se trata de que sea demasiado elegante, debe ser bueno y acorde con el nivel de la pareja en cuestión. Ya que si fuera demasiado "high" ambos se pasarían toda la cena preocupados por los cubiertos que deben usar y la manera de comer lo que han pedido, que incluso aunque creyeran saber lo que era, al llegar el plato se dan cuenta de que no, no tenían ni idea y no saben cómo hincarle el tenedor. Entonces el chico debe sacar una cajita negra de no se sabe donde y dentro debe haber un anillo y ya está.

            Creo que me han pedido matrimonio tres veces, pero la que cuenta y la que estoy contando fue así: estábamos el individuo y yo en un parque, pues yo estaba trabajando cuidando a un niño de dos años, por lo tanto y como persona responsable que soy, estaba vigilando al niño, mientras me hablaba mi novio, vamos, que él no estaba gozando de mi total atención. En ese momento, al parecer él hizo una pregunta trascendental para él, pero que yo pensé que era irrelevante por la forma en la que la hizo. Sino recuerdo mal era algo cómo así:

-Quiero preguntarte algo, ¿No crees que si todo sigue así... y no ahora claro, sino más adelante... podría ser que pensaras en la posibilidad... de que algún día nos casáramos... o viviéramos juntos...cuando se pueda?

            Pareció contento cuando le dije que sí y me apretó la mano, pero cuando estábamos con el niño se la vivía apretándome la mano, ya que no nos besábamos delante de él, y en cualquier otra circunstancia éramos de esas parejas tan pegajosas que resultan incómodas para los demás.

           Yo interpreté esa pregunta, en la que los puntos suspensivos deben ser sustituidos por largas pausas, como una de esas preguntas que yo llamo "afirmativas de la relación" en las que te preguntan algo para saber si la relación va bien y no le dí más importancia. Al irnos del parque veo que busca una piedrita del suelo y se la guarda en el bolsillo, yo pensé que era muy raro, pero no le dí más importancia. Total me deja en el portal de la casa del niño y me dice :

-Estoy muy contento de que ya sea formal.

-¿Qué sea formal qué?

-Nuestro compromiso.

-¿Qué?¿Cuándo?¿Cómo?- yo pensando: no restaurant, no pregunta "¿quieres casarte conmigo?", no anillo, no luna, no beso....¿casarse?.

-Ahora, en el parque, te lo he preguntado ¿es que no quieres casarte conmigo?

-Sí que quiero, creo, pero la pregunta era confusa, no te entendí, ¿y el anillo?

-Ahora no te puedo comprar el anillo que quiero comprarte, te lo daré más adelante.

            Y el final de la historia, que no fue feliz, fue que rompimos antes de que yo tuviera el anillo de marras.

            Aún con el mismo final, hubiera preferido el clasicismo, me hubiera dejado un recuerdo más memorable y menos chusco aunque la verdad es que éste aún me hace reir.