Me encantan los gatos, pero por las circunstancias de mi vida, no puedo tener uno ahora. Me gustaría escribir algo sobre este animal tan denostado por la mayoría y tan intensamente amado por sus dueños.

               Me gustan los gatos porque son bellos, independientes, elegantes, orgullosos, curiosos, autosuficientes. Me gustan los gatos porque no son sumisos. Cuando he tenido gato no he sentido que dependiera de mí, sino más bien que convivía conmigo, que él me aportaba cosas y yo le aportaba cosas, y que a su manera nos quería a todos los miembros de la familia. 

                 Me gustan los gatos porque parecen sabios, porque cuando hablas de ellos se quedan en la postura que más les favorece y quietos como estatuas. Porque duermen de día y al sol, son unos hedonistas, no les gusta pasarlo mal. Porque cuando les llamas vienen, pero no en seguida, se toman su tiempo para demostrarte que vienen porque quieren, no por obedecerte a ciegas.

                 Me gustan los gatos porque no aman de manera incondicional, si alguien los trata mal, dejan de querer estar con él. Me gustan los gatos porque tienen criterio, no sé explicarlo pero es así. Me gustan más los gatos sin raza que los de pedigree. En definitiva, me gustan los gatos, porque como dijo El Perich, no hay gatos policía.