Un día llegó una nueva compañera de piso, era una chica muy alegre y simpática. Trabajaba de secretaria de un abogado y tenía un novio del que estaba muy enamorada y era feliz. A las dos semanas cuando llegué a casa me dijo que había roto con el novio, porque éste la estaba presionando para tener relaciones con ella y otra chica a la vez y ella no estaba de acuerdo. Además ella estaba convencida de que era por influencia de unos amigos de él que a ella no le gustaban. Aunque su decisión era firme, la verdad es que la chica lo pasó mal, pero una amiga suya vino a verla desde Málaga y se la llevó de fin de semana, para que olvidara. Tanto olvidó que al mes ya estaba liada, con la amiga... Ella aseguraba que no era lesbiana, que era concretamente esta mujer la que la había enamorado, la verdad es que se la veía feliz.

             A nivel profesional tuvo un shock muy fuerte por que su jefe se suicidó y ella lo apreciaba profundamente. Eso la hizo deprimirse y su chica se la llevó a vivir con ella a Málaga. No se supo más de ella y la verdad es que lo sentí, y me pregunto si su relación fue bien. Sólo vivió con nosotras dos meses,¡ pero qué dos meses!