Sólo sé que me invadió una enorme furia, estaba harto de todo y de todos, completamente harto de sus voces, de sus gritos, de sus exigencias. Yo sólo quería estar tranquilo. Me interesa dejar bien claro que no fue algo premeditado, simplemente un día me fui a dar un paseo y decidí no volver. Sabía que mi caso sería uno entre tantos, sabía que mi familia sería capaz de bordar un papel que ocuparía treinta segundos en los programas más sensacionalistas, dirían que yo era un hombre tranquilo y dedicado a mi familia. Que iba del trabajo a casa y de casa al trabajo, que no podía haber desaparecido de manera voluntaria, ya que no me había llevado ni dinero (que no me faltaba), ni mi documentación. Sabía que me buscarían durante algún tiempo, pero sabía también que no me encontrarían, porque soy un hombre muy común y corriente, sin rasgos distintivos.