No creo que exista la palabra, pero sí, lo soy. No puedo soportar no tener que leer, voy a la librería como mínimo una vez por semana. Cuando era adolescente  leía un libro cada día, mi casa estaba llena de libros y nunca me dijeron "no leas esto". Nunca me ha importado leer muchas veces el mismo libro y hay algunos a los que vuelvo periódicamente. Una vez alguien me dijo que cuando digo "no tengo nada que leer" es como cuando otras dicen "no tengo nada que ponerme". De todas las cosas que tengo son lo que más valoro. Cuantas horas, cuantas risas, cuantas lágrimas, cuantas reflexiones...