Me obsesiona tu rostro.Tu última fotografía: viejo, cansado, enfermo ¿Cómo pudiste dejar que te la hicieran? ¿Estabas ya sin fuerzas? ¿Habías perdido el juicio?

                Y sin embargo, esos dedos largos, finos, delicados, esos ojos hundidos, esa boca marchita... algo queda allí en el fondo algo que nos habla y nos dice: aquí estoy. Aún sigo aquí. 

              Tan sólo una semana más tarde él ya no estaba allí y yo supe por las noticias que nunca podría llegar a conocerlo.