Bueno, continuaré con el tema. Luego llega ese momento en la vida de las mujeres en que tienes novio. En mi caso , ese es el momento de mi vida en que no me preocupaba nada el teléfono: sabía que me llamaría, me llamaba todos los días. Y eso que nos veíamos todos los días. Nunca he sido partidaria de las relaciones a distancia, en mi país dicen "amor de lejos, amor de pendejos", y creo que es una verdad como un templo. Bueno y después de ese novio otro y luego otro, hasta que llegó uno que estuvo más tiempo y que cuando se fue me dejó más hecha polvo.

              Después de ese todo han sido relaciones más intrascendentes, más jiji-jaja, por lo que afecta al teléfono parecía una vuelta a la adolescencia. Otra vez la maldita Ley de Murphy: siempre me llamaba el que yo no quería que me llamara. Tras unas cuantas experiencias de pesados que no paran de llamarte, decidí tomar las riendas de mi vida y el control de mi móvil: una de mis resoluciones de mi 35 cumpleaños fue: ahora seré yo la que diga,

-Dame tu número. Ya te llamaré.

              En general, los hombres se quejan de que nunca llamamos nosotras, de que siempre tienen que tomar la iniciativa, incluso hay un anuncio de TV en que una chica que llama a un hombre es públicamente ovacionada...Pues he comprobado que no les gusta que los liberen de esa responsabilidad, alguno se ha negado a darme su teléfono cuando antes me estaba pidiendo el mío.

             A ver si consigo explicarme, yo salgo a bailar y en toda la noche sólo bebo un par de cervezas, pero a veces, la noche te hace sentir más atrevida y le das el número a un tipo que al día siguiente no quieres volver a ver ni en pintura, por eso quiero llamar yo. Claro, ellos quieren tener el poder por la mismita razón, pues que se fastidien: el que quiera algo conmigo me tiene que ver por lo menos dos veces, para quedar la segunda vez tiene que darme su número de teléfono, son las normas de la casa. Si no quiere quedar, que no se preocupe, con una vez que me digan que no me basta, no lo voy a estar llamando durante un mes. Al fin y al cabo el otro día leí en un Blog que en el sexo querer es poder, cuando las mujeres queremos, los hombres pueden.