¿En qué momento te perdí? ¿En que momento nos volvimos estos corteses extraños que conviven procurando no molestarse mutuamente? Sólo sé que antes de vivir juntos no quería estar separado de ti, y ahora tengo una sensación de agobio cuando pienso que ya estarás en casa cuando llegue. No soy capaz de recordar la última vez que nos reímos juntos.

             Al mismo tiempo no quiero ser yo quien plantee que la situación ya no tiene remedio, que es mejor separarnos y seguir cada uno su propio camino. Tú tampoco pareces dispuesta a hacerlo. Lo único que compartimos son las labores de la casa. Casi no nos dirigimos la palabra, uno y otro nos hemos buscado actividades para estar lo menos posible en casa. La situación no es ni mucho menos insostenible, podríamos seguir así durante años y años. Eso es lo que lo hace tan insoportable.